Bailando un Tango

bailando_un_tango4Me acerco. Despacio. Parezco  un felino. Me tomas y en el abrazo me refugio. Sueños cruzan por mis ojos cerrados, te dejo contenerme. Te permito el aliento junto a mí y me escabullo como en un juego, en el que dibujo arabescos. Mi vestido se abre en complicidad con la música, vuelvo a dejarme llevar y… levanto vuelo. Tu brazo en mi cintura deja espacio para el aleteo de mis invisibles alas, que vos has conocido, sólo vos. Y este “vos” tiene fuerza propia, tiene valentía y un amor que se cuela con las notas hacia el túnel de lo incondicional, que nos lleva a ambos por un camino conocido.

Con el tango zumbando vientos escondidos, giramos y giramos, y yo estiro una de mis piernas y te escalo, te acaricio, te provoco,  me insinúo…

Queda un lugar para las miradas, nuestras miradas. Nos vamos juntos con el tango que suena melancólico y nos sentamos en medio del puente tendido por acordes, y seguimos bailando.

Tu prestancia, tu elegancia, le da a tu figura una dureza que a veces luce despótica y altanera, pero que sin embargo yo, la tuerzo, la arqueo. Yo te abrazo, yo te ablando, y me contienes hasta el infinito. Te endulzas para mí, me sigues adonde vaya y concordamos en el tacto, con los brazos, con las manos, muslo a muslo…

Me adivinas, me corres a la par y yo respondo. Abro y cierro las figuras de mis piernas con tu ritmo y pongo un alto al recorrido esperando lo que viene. Parece que te enfrento, azuzando tu respuesta con mi actitud de astucia desafiante.  Pero toca  tu brazo  mi espalda, y entonces todo se transforma, todo toma otro sentido y flaqueo por momentos.

Vuelves a mirarme y cedo ante tu sensualidad. Me estrechas. Me dejo llevar hasta que te enfrento nuevamente en una discusión silenciosa, la palabra la tiene la música y giro a tu alrededor. Me dejas hacer,  quizá sabiendo que volveré a tu cuello para atraer tu atención visual,  mientras engancho mis piernas a las tuyas y luego resbalo sin lograr soltarme de tu abrazo, de tus manos, sin poder salirme del camino que está trazado de antemano.

Y llegamos así juntos, a un cruce en el que la vida nos espera, hay giros presentes desplazando al futuro en ocho espejos mágicos, que reflejan la cadencia de dos cuerpos en una sola alma, un único espíritu. Te percibo en esos mismos espejos, capaz, orgulloso, tierno y generoso y te estorbo con mi inteligencia, te seduzco con mi fuerza femenina en movimiento, te cautivo y  te enciendo con mi mentón en alto,  hasta que llegamos al final en esa sonrisa tuya, tan tuya y tan amplia, que todavía me enamora.

Norma Aristeguy

Autor: Norma Aristeguy

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2 Comentarios

  1. Es un gozo leer esta hermosa y emotiva celebración del tango. Enamora… Norma, ¿hay que saber bailarlo para hablar de ello así, con estas palabras que son poesía, o simplemente basta con soñarlo…? Porque la sensación que ofrece tu relato es de estar viviéndolo a pasión y a conciencia. Gracias, escribes muy bien, qué puedo añadir…
    Un abrazo, que estés bien.
    Teo.

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    • Norma Aristeguy

      Mi querido Teo, perdón por mirar tarde el comentario. Gracias por tu interpretación, que yo también creo que es así, que hay que estar enamorado para sentirlo así. Creo que es lo mismo cuando se lo ve bailar o se lo escucha, hay que tener el corazón a flor de piel. Y creo que soñándolo se puede vivir igual, porque la emoción va llevándonos hasta hacernos sentir otros. Bailarlo o escribirlo es un transcurrir emocionado.
      Algunos amigos me han comentado que habría sido mejor elección un tango bien nuestro, pero yo buscaba demostrar que el tango también es hijo o nieto de inmigrantes, y éste vídeo me pareció que demostraba raíces extrañas.
      Muchas gracias querido Poeta, y dada mi demora aprovecho para desearles un mejor 2017.
      Un abrazo grande.

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