UNO_2_“Uno busca lleno de esperanzas
el camino que los sueños
prometieron a sus ansias.

Sabe que la lucha es cruel y es mucha,
pero lucha y se desangra
por la fe que lo empecina”

(E. S.Discépolo)

 

 Es éste uno de los tangos que no logro escuchar entero, nunca. Porque me pone triste y me cambia el ánimo en otras cuestiones que a lo mejor no tienen que ver  con lo que quiero expresar acá. O sí, a lo mejor sí. ¿Quién puede saberlo?

Estas dos estrofas  me sirven sin embargo para recordar aquí que  el pintor generalmente pinta estando en soledad, pero  que quienes vamos en busca de las letras lo hacemos siempre así, en la soledad que bordea el cautiverio del silencio interno.

 Aún rodeada de gente  he estado sola, yo y mi papel de notas, he escrito en los márgenes, he escrito girando la hoja, allí donde haya un rincón sin ocupar, para que la idea surgida no huyera de mí, para que la emoción que me impulsaba al escribir no me abandonara a mi suerte. Al terminar, mi vista ha redondeado  al papel como si leyera una carta natal o un horóscopo. Pero ya está, he llegado al punto final y alejo el papel para una mejor lectura, como cuando lo aparto a él, en el último paso de un tango.

Y luego me quedo sentada en el cordón de la esperanza, a  que alguien dé vuelta la esquina y me encuentre, y me lea, y me sienta, y me abrace, y que  su interés sea abrigado, sea capaz de afilarme las fuerzas y sostener  o rechazar mis conceptos, aunque no piense como yo, aunque no espere lo que yo, aunque vea con más claridad, aunque sea más cauto o más arrojado que yo. Pero que esté ahí,  conmigo,  en ese mismo camino,  con la libertad de cumplir los sueños que algún poeta decidió heredarnos.

“Uno busca  lleno de esperanzas… “