Mirada Sobre los Personajes Femeninos de Rosario Ferré

 Mirada Sobre los Personajes Femeninos

 

Rosario Ferré

Rosario Ferré

Rosario Ferré es una escritora y poetisa puertorriqueña, nacida en 1938. Una mujer muy comprometida con la vida política y social de su país. Con una mirada muy racional y reflexiva  sobre la situación de Puerto Rico y fundamentalmente,  sobre la situación de dependencia,  manipulación y descalificación social que sufre la mujer, por el sólo hecho de ser mujer, no importa a la clase que pertenezca.

La escritora  nos muestra en sus personajes femeninos  una mujer  rica en posturas internas,  a pesar de sufrir la subestimación  y el sometimiento propio del género , sobre todo en los países latinoamericanos.

La propone en sus personajes como símbolo también de su propio país sometido por una clase primero feudal y luego por la nueva burguesía.

Las mujeres de ferré presentan una dualidad  revelándose como  una fusión de dos en una, se pueden presentar como dos personajes opuestos que al fundirse logran la unidad, o como las dos partes de cada ser humano en  el que conviven  lo malo y lo bueno, lo honesto y lo deshonesto, etc.

Se puede comenzar  sintiendo más que leyendo,  su cuento “La Muñeca Menor”, viendo como el personaje de la tía se va despedazando de a poco y va dejando en las líneas escritas el despojo de su tristeza, su desasosiego y que pronto va transformando la generosidad de criar a sus sobrinas en un refugio egoísta donde poder sentirse protegida del afuera que no la aceptaría con el mal de su chágara  que le carcome la pierna y el espíritu.

Hay una infinita soledad en las mujeres de Ferré, soledad que se manifiesta a veces de manera contraria a lo que se espera, no hay una queja explícita, ni llanto, tampoco enojo. Está  por ejemplo en las muñecas de esta historia, cuando la tía se encierra para acunarlas sin que nadie la vea, es la soledad de la mujer en una sociedad en la que se ve dominada por el género masculino,  y por una sociedad  patriarcal, donde se tiene que lucir bonita  y se tiene que tener un dueño para ser medianamente respetada.

Su sobrina más pequeña es otro  objeto de esa clase  acunada en el delirio, su marido la luce como estandarte de lo que él ya no podrá alcanzar que es el lugar de una aristocracia moribunda. La chica opone a  la fortuna que ha hecho su marido una juventud  que lo sorprende, la que posiblemente sea la juventud de espíritu que él nunca tendrá.

Además  al personaje siempre se lo ve sumiso, permitiendo ser expuesta ante tantos ojos  curiosos  que la observan   con la misma morbosidad de quien asiste a los últimos aleteos de vida de un animal en vías de extinción. Y ella en un último intento de defensa o quizá de venganza, convertida definitivamente en la muñeca, responde con esa mirada de donde salen las furiosas chágaras  que revelan  la lucha constante entre dos potentes sentimientos, el  amor y el rencor hacia un mundo injusto representado por su marido.

La mujer casi siempre manipulada por el hombre, sufriendo el peor de los tratos, sufriendo hasta llegar a la despersonalización, perdiéndose como persona, perdiendo rasgos y cualidades que la distinguen del otro, fundiéndose en una unidad que paradójicamente le provoca una escisión en  sus valores, en su energía. Claramente esto se palpa en su cuento: “Cuando las mujeres quieren  a los hombres”.

Todo ese amor que las dos Isabel  sienten por Ambrosio las lleva a esta despersonalización. Como si ambas fueran la misma, como si la dama y la prostituta habitaran en una sola y compitieran ambas partes entre sí. Ambrosio  las humilla a las dos a una prostituyéndola y a la otra descalificándola.

Surge otra posibilidad de todo esto y es que además  los hechos ocurren porque la mujer desde su condición  de un ser  asumido como  objeto, lo permite. No se advierte defensa por parte de Isabel  Luberza o de Isabel la Negra; por el contrario las dos compiten hasta perder la dignidad por el hombre al que quieren.

A la muerte de Ambrosio  la contaminación espiritual y social es enfermiza. Él después de muerto sigue manipulándolas cruelmente,  mediante un testamento  que obliga a ambas mujeres a compartir la casa, la que se puede convertir  en un prostíbulo o en un hogar.

Lo que también muestra  que un hogar desavenido y que sólo se mantiene por apariencias, también puede convertirse en forma hipotética, en un prostíbulo.

Los personajes femeninos de Rosario ferré llevan  al lector a moverse en un mundo  de astucia  e  ingenuidad, dudando por momentos  si esa mujer,  a la que se encuentra en los trabajos de esta  escritora , es merecedora  de ternura o de rechazo,  de admiración o de desprecio.

Volviendo a la soledad,  nada mejor para comprenderla  que observar el comportamiento de  sus personajes. En Amalia también una muñeca es su compañera,  y cobra toda la importancia de la desesperación  de ser la que va a afrontar esa muerte que busca tendiéndose de cara al sol,  a tal punto que el  cuento lleva el  nombre de la muñeca, ya que la niña no parece tenerlo. La muñeca-la niña, la niña- la muñeca, todo el tiempo  se presentan ambas  hasta fundirse en una sola.

Es desgarrador percibir la soledad de  las mujeres en las historias de Ferré.  Me atrevo a decir que se siente una ferrerización de  la mujer, así como alguna vez hemos pensado en la sancherización de Don Quijote y la quijotización de Sancho Panza. En las muñecas la autora deposita  sus debilidades  y sus  fortalezas, sus carencias y sus excesos.

La protesta “muda” pero a toda  voz de los personajes de Ferré logra  reflejar la injusticia, la soledad y complicidad contra el mundo femenino,  lo que en vez de haber mejorado, parece haberse perfeccionado, pues hoy se esconde detrás de un manto  de decisiones propias, como si la mujer realmente hoy pudiera decidir por su cuenta, cuando en realidad la sociedad de consumo la lleva a prostituirse de otras maneras,  y la sigue haciendo responsable en  forma individual  de  hechos en los que en realidad es arrojada con sutileza ante el poder que siguen ejerciendo sociedades machistas.

Ante el quiebre de la familia, el aterrizaje forzoso de los jóvenes en la droga, la trata de personas, el maltrato de género generalmente en la pareja, es muy común ver en medios  masivos de difusión,  que a veces está implícita una sutil acusación  que recae en la mujer: “Por algo habrá sido”, “ ¿Qué le has hecho para enojarlo? “Y… la madre nunca estaba en la casa”, etc.

Por eso es importante destacar un párrafo de Michel Foucault en “Vigilar y Castigar”: “…unas miradas que deben ser sin ser vistas; un arte oscuro de la luz y de lo visible ha preparado en sordina un saber nuevo sobre el hombre,  a  través de las técnicas para sojuzgarlo y de los procedimientos para utilizarlo.”

Es posible pensar que hasta que no se supere el abuso del hombre por el hombre no se superará tampoco el que se hace sobre la mujer.

Los cuentos de Ferré están basados en ese momento de la historia en que moría una clase social para dar paso a otra, lo que nos va marcando los tiempos de los hechos.

Aunque esta historia de la “monarquía universal del sexo”, así lo define el revisionista: Luis Franco, ya viene desde siempre y continúa por  medios mucho más sutiles y se sostiene en la actualidad, a mi entender, bajo la negación colectiva.

Según este historiador: “En cualquier estadio de la evolución histórica, la mujer no es sólo como la ha hecho la Naturaleza, sino, sobre todo, como la ha hecho una sociedad conformada por y para el hombre.”

Quizá en los países avanzados esté más superado el problema pero en América Latina la realidad de cada día nos dice que Rosario ferré sigue vigente con una visión realista sobre la existencia de los problemas  de la mujer y su cuestionamiento a las diferentes sociedades de América Latina.

Para terminar,  es innegable que ha habido algunos cambios positivos en este tema, que la mujer ha crecido interna y  espiritualmente, lo que le da un nuevo impulso al menos, para buscar  el camino que le permita el intento de una defensa, lo que en Ferré se da apelando a lo mágico, hoy puede encontrarse en la voluntad tenaz e irreversible de una  búsqueda  constante por alcanzar el cambio que logre la consolidación de su derecho a vivir plenamente.

Algunos de sus libros:

Papeles de Pandora.  Lazos de Sangre.  Maldito Amor.  Las Puertas del Placer.

 

Norma Aristeguy

Autor: Norma Aristeguy

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