El Otro…

el_otro_2Hay veces en que uno quisiera mirar a los ojos a quien quiere: amigo, hermano, padre, madre, hijo, da igual. Uno quisiera  transmitirle que lo trivial, no es tanto, que lo rosa es sólo eso, rosa. Y que  tampoco despreciamos a la rosa en flor,  sino que  la admiramos aún con sus espinas y también sabiendo que una orquídea  se pavonea en lo mejor de su imagen apreciada.

Uno quisiera decirle al otro, que no importa si lo divierten  los boleros, los sombreros femeninos,  las tazas de porcelana,  la tenue cortina que se vuela de la ventana, la puntilla en los estantes,  Frida que cuelga de la pared, la rebeldía no tan burguesa de Virginia sobre la cama, no importa, si ha conseguido su risa, ya está, es que todo  existe y es para alegrar la realidad.

Uno quisiera decirle al otro que lo sobrio también es tenido en cuenta, también se lo admira, también es importante, pero que el color, la flor, el vestido largo, la falda corta, la blusa arrugada, todo es válido si  provoca su risa y mi alegría.

Uno quisiera decirle al otro que lo cursi, es cursi,  lo sencillo es tímido, lo simple no lo es por complicado, y que todo tiene un porqué.

Uno quisiera desabrigar al otro de hipocresía, que se ponga los zapatos prestados,  que pruebe un vaso de su sonrisa, que se pegue una foto en blanco y negro en el calzado y salga a caminar por los recuerdos, que se entrene más a menudo en sí mismo  que también ayuda al cuerpo a mantenerse en forma.

Uno quisiera contarle al otro por qué llora cuando escucha un violín,  y lograr que no se burle aunque lo haga amorosamente, porque eso también tiene una sombra escondida

Uno quisiera decirle al otro que comulgar con almas no significa ser gemela, no significa querer lo mismo, no significa vestirse de hojas rotas.

Uno quisiera decirle al otro que rechazar un recuerdo que viene en el filo de un tango o un abrazo que llega a través de un chelo, no es menos que la importante escena en público, ni es más, tampoco.

Uno quisiera  tantas cosas… pero el otro es como es, y uno… también es como es.

Uno quisiera decirle al otro que cree en lo que él afirma, y que la mentira universal se ahogó en el último diluvio.

Uno quisiera decirle al otro que se distorsionan  los sonidos, los nombres queridos, los momentos vividos,  con esa magia que tiene todo lo que ya ha desaparecido, para lograr el olvido del vacío en el espacio.

Uno quisiera decirle al otro que está tratando de forjar joyas donde no las hubo, para hacer posible la única ficción:  la realidad.

Norma Aristeguy

Autor: Norma Aristeguy

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