EL PODERSeguro, impecable, de obscena seriedad y rigidez de antepasados. Ilustrado  el pensamiento a veces se yergue otras  se arrodilla.

Sonríe huecamente sedado  de maneras y eufemismos. Palabras primorosas y  criterio muy solvente, acicaladas  ideas en su discurso aprendido. Opresores valores para otros, subrepticios  permisos para él.

Calza un aliento indiferente. Resistente a la bebida, adicto a la apariencia padece de pomposa sencillez.

Consecuente, occidental, metalizado. Con la voz modulada en la costumbre de mandar, todos  los días.

Y la vida que estorbando  en  imprevistos, desordena e incomoda a la manía.

Junto a los lobos sacude su perfume de soberbia y soledad.

Acontece en su clase y sobrevive, hacía el final,  como usted y como yo.