La Impronta
Sep13

La Impronta

Ella se paseaba sin hablarme, no me tenía en cuenta. Siempre pensando, soñando, leyendo, leyendo la vida con los ojos llorosos, y un jazmín estrujado en su falda. De sonrisa cerrada y de mirada  extensa, como si viniera de vuelta de todas las estaciones. Se la veía cansada como si algún sueño le desorbitara la espera, una espera que nunca pude entender. Y  un buen día, me le acerqué tanto que pude oír  todo lo que no decía, lo que no...

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