El Sueño de un Soldado. (1982)

Tal vez yo sea  quien esté soñando,  o quizá sea yo el personaje de la pesadilla de alguien que cuando despierte, hará que la realidad desaparezca junto conmigo, para ir a formar parte de otro sueño mejor. Un sueño en el que los símbolos se desdibujen antes de representar la loca embriaguez que causa el vino de la guerra.

Trato de despertar a quien me sueña. Quiero desaparecer antes que el horror me petrifique en  historia, pero la tempestad que provocan las fuerzas encontradas del durmiente, me hace temblar, y sólo atino a evocar momentos en los que no reparé antes y que alguna vez hasta se me hicieron rutinarios: la guitarra y un amigo, los versos de una canción al viento, la mesa tendida, la foto de ella  en la mesita de luz, las macetas de mi madre  en la ventana de la cocina, los libros desordenados y mi perro echado sobre mi cama.

La ensoñación me hunde en otro mundo. Duermo yo también para no ser el protagonista de esta realidad tan irreal, y sueño que sueño una figura etérea  que se lleva los colores de la tierra, todos los colores. Los mezcla y los arroja desperdigados  al espacio. El mundo ha quedado en penumbras, descolorido y solo.  El blanco y el negro imperan a su antojo.

Sin embargo todavía me queda una esperanza, que yo sea una pesadilla, sólo eso, y que cuando alguien despierte,  mis sueños y temores se hayan terminado.

Una voz imperativa, invasora, me sacude, me trastorna.

Me acomodo el casco, me enderezo en posición de firme y con mi fusil a cuestas miro el manto  que cubre este trozo de tierra sureña y deslizada. Un cielo  se alza sobre el humo, avanzo entre silbidos y ensordezco  ante el bramido de las bombas. Siento  los ojos fuera de mí. Han quedado algunos colores, el celeste del cielo y el rojo infierno que levanta paredes de fuego y entorpece mi andar y mi mente.

De pronto… todo es silencio. El mundo ha apagado la luz.

Norma Aristeguy

Autor: Norma Aristeguy

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6 Comentarios

    • Norma Aristeguy

      Cuando quieras Nelly, disculpa que no había visto este comentario. Muchas gracias amiga, por visitarme y dejar tus palabras. Un abrazo agradecido.

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  1. Bonito homenaje a los soldados. Me encantó este poema.
    Te felicito Norma

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    • Norma Aristeguy

      Eulalia, siempre generosa con mis trabajos. Muchas gracias. Un beso.

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  2. [* El plugin Shield ha marcado este comentario como “0”. Razón: Filtro de SPAM humano encontrado “oy” en “author_name” *]
    DIES IRAE

    Desbocados los hombres, los infiernos proclaman
    la llegada del odio que la fiera desata,
    y los ríos se tiñen de color escarlata
    por torrentes sangrientos que las muertes derraman.

    Con clarines de guerra los soldados se llaman
    a luchar por la causa que cegado los mata
    y en el nombre del Cielo su furor arrebata,
    inocentes miradas que los odios reclaman.

    Los terribles combates van dejando por marca
    arrasadas ciudades masacradas al fuego
    del fatal torbellino de locura feroz.

    Al infierno Caronte, va remando su barca,
    y los Cielos se cierran, es inútil el ruego.
    ¡Son los días de furia por las iras de Dios!

    CARLOS OYAGUE PÁSARA

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    • Norma Aristeguy

      Estimado Carlos, fuerte es mi sorpresa al encontrarme con tu comentario, tenía un problema en la web, por eso no entraba, pero ya solucionado me encuentro con tus versos que delatan la verdad, el fondo infernal que tienen las guerras.
      Muchas gracias por tu opinión y vuelvo a pedir disculpas por no responder antes, pero ya te digo tenía un inconveniente técnico.
      Un muy bello soneto, ¡muchísimas gracias!
      Un abrazo afectuoso.

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