En la Peluquería

 

(Bueno, a ver…) Le revisa  la cabeza levantando el pelo en mechones como buscando algo que ni él mismo sabe. (Milagros no hago), qué es lo que te querés hacer? Bueno yo había pensado en dejarme atrás más largo y recortar los costados, pero no estoy seguro, atendé a las señoras que estaban antes. (Ni él sabe lo que quiere, cómo voy a saberlo yo), chicas, quién de las dos está primero? No te preocupes atendé al señor que nosotras podemos esperar, vos podrás esperar, yo tengo un cóctel dentro de dos horas. ¿Un qué?, un…un…lunch. Ah, ah ya entiendo. (Estas dos van a terminar de las mechas) Volviendo al recién llegado. Y si te hago unas mechitas? ¿Qué te parece? Ante el gesto afirmativo del muchacho, va acercando los utensillos. Che, y decime dónde tenés la fiesta? Es el aniversario de casados de Tita y Lito. ¿Ah sí?  Y qué, te invitaron ellos? Por supuesto, quién si no? No, yo pensé que a lo mejor como vos te llevás tan bien con Lito… a lo mejor te había invitado él. (Uyuyuy acá va a pasar algo). Le coloca la gorra  al muchacho y comienza a sacar los mechoncitos, perforándola. (Estas dos terminan mal), en cuanto le ponga el decolorante a él,  empiezo con ustedes, una para teñir y otra para peinar, no? yo soy amiga de los dos, por nada del mundo dejarían de invitarme. Sí claro, ahora, digo yo, qué es lo que van a festejar? Porque se dice que Tita se ve a escondidas con un chico más joven que ella, y que Lito le pone los cuernos con otra, mirá, las chismosas dirán  eso, las que no tienen otra cosa que hacer, conozco bien a Lito y es incapaz de algo así. (Tengo que hacer algo para que por lo menos una se vaya antes, así evito lo que se viene), primero te peino a vos ya que estás más apurada. Deja el decolorante puesto en la cabeza masculina y se dispone a peinar a una de las mujeres. La toma de los hombros y mirándola, le habla a través del espejo. Yo creo que un recogido te iría bien. ¿Por qué, vos pensás que Tita sí, lo engaña?, sí,  dale, sostenelo atrás, que me deje la cara libre, seguro, te cabe alguna duda?, a mí no, pero sos vos la que decís que son cosas de los chusmas del barrio. (En cualquier momento se arma), te queda bien ese color, con el recogido que te hago vas a quedar de primera, pasa que me da bronca que la gente hable sin saber, sin conocer bien a Lito, es un santo el pobre, trabajando todo el día para que ésa le pague así, ¿vos sabés con quién anda ella? Ya me gustaría, sólo se dice que es más joven, qué cosa  mirá vos, pobre Lito. Bueno, terminala con Lito, él tampoco es trigo limpio, ¿con qué derecho decís eso?. Vos sabés bien por qué lo digo. (Tiene que ocurrírseme algo, estas hoy me rompen el salón), les traigo un café chicas? alguna quiere leer el último número de “Fiestas de Oro”? mirate, estás preciosa, te quedó bárbaro el peinado. Observa desesperado cómo la recién peinada con la bata aún puesta se levanta y va hacia la otra, con una mirada de furia en sus ojos. Y vos tampoco sos trigo limpio, sabés bien a qué me refiero, no, no sé a qué te referís, a ver, decíme. (Ay la va a matar si se lo dice) chicas, chicas por favor, te vas a despeinar toda. Con sorpresa ve que el muchacho también con la bata puesta y la gorra cubriéndole todavía la cabeza, se levanta de su asiento y se dirige hacia las mujeres. Lo que tengo que decirte lo sabe todo el mundo, no te hagás la tonta, todos saben que vos andás  con Lito, no te voy a permitir que me ofendas así. A ver qué pasa con ustedes? ¿Qué tienen que decir de Tita? (Ah no, la que me faltaba, resulta que éste…), escuchen discutan afuera, acá no, que la gente pasa y mira. La mujer que estaba sentada hasta ese momento, se pone de pie y toma un recipiente grande de crema de arriba del estante de vidrio. (Ay, me rompen todo, ya lo veo), cálmense por favor, nadie ofende a nadie en mi peluquería, vos callate, y vos qué te metés? quién te ha dado vela en este entierro?. Me meto todo lo que quiero porque ustedes están hablando mal de Tita. Las dos mujeres se miran con complicidad y parecen olvidarse de su propia disputa. La mujer del frasco, lentamente, vuelve a ponerlo donde estaba, ambas se sonríen mutuamente. Ah…¿sí che?, contanos jovencito desde cuándo la conocés?

Norma Aristeguy

Autor: Norma Aristeguy

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